Acostado; solo acostado puedo resistir el delirante encanto del descorche. Tal vez por la incomodidad de mi comodidad; quizá porque es difícil compartir desde esa cómoda dificultad o porque la ley de gravedad es igual para todos. Siempre (y que así sea por siempre) encuentro una excusa para no guardar un vino. Hoy una mujer, mañana un amigo, pasado una alegría. O una pena en el peor de los casos".

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